Majestuosa, el mascarón de proa de la Fragata A.R.A. “LIBERTAD” aparece como una presencia adelantada: una figura que mira hacia el horizonte antes que el propio buque. Tallado en roble colorado, seis metros de largo y pintado en color oro, representa a la República Argentina como alegoría de la libertad. Sus cabellos al viento, de gesto firme, con hombros descubiertos y un vestido de escamas articulan cuerpo, viento y mar.
La imagen acerca la mirada a una pieza que suele verse de lejos. Al ocupar casi todo el encuadre, el mascarón deja de ser solo ornamento naval y se vuelve rostro, símbolo y memoria material. La talla pertenece al escultor español radicado en la Argentina, Carlos García González, quien, según el relato, se habría inspirado en su esposa Úrsula. Por eso, algunos marineros también la llaman así.
Los mascarones de proa forman parte de una larga tradición marinera: figuras ubicadas en la parte delantera de los barcos para proteger a la tripulación, guiar el rumbo y afirmar identidad. En la Fragata, esta pieza abre camino y recibe de lleno el viento, la sal, la lluvia, el golpe y el movimiento. Su cuidado está a cargo de los gavieros del palo trinquete. La obra tan expuesta como simbólica: una República, arraigada de libertad y orientada siempre hacia adelante, hacia el porvenir.