Hay imágenes que registran una forma. Y hay otras que detienen una presencia, como en este caso. El mascarón de proa de la Fragata A.R.A. “LIBERTAD” aparece al atardecer, iluminado por la última luz y convertido en rostro, memoria y símbolo.
La escena fue tomada en aguas del Mar Caribe, en 2019, durante un viaje fotográfico que parecía ser el último. Esa condición vuelve la imagen especialmente íntima: se mira la pieza más representativa del buque, y se reconoce un posible cierre en el instante exacto en que la luz cálida del final del día toca la madera.
El rostro tallado en roble colorado queda a contraluz. El sol deja un reflejo dorado sobre el agua. Pómulos, nariz, labios, frente y mentón son protagonistas. La madera parece respirar, como si el mascarón dejara de ser ornamento para convertirse en una presencia viva.
Esta escultura fue realizada por un escultor español radicado en la Argentina, inspirado en su esposa Úrsula. Por eso, algunos marineros llaman así al mascarón en la intimidad de a bordo.
La fotografía condensa historia naval, afecto y despedida. Allí donde la Fragata abre camino, un rostro de madera mira el mar y guarda, en silencio, la memoria del viaje.